LifeStyle Miami: De un corto tiempo para acá, la vida de Danell Leyva ha dado un vuelco increíble. Su gimnasio, que solía ser su centro de entrenamiento y de práctica, recibe ahora visitas constantes de alcaldes, personalidades, periodistas y desconocidos que, como nosotros, quieren acercarse al joven atleta para tomarse fotos y conocer un poco más de cerca a la promesa olímpica en gimnasia artística para los Estados Unidos. Y por si fuera poco, al cierre editorial de este artículo, el atleta logró subir al podio de los dioses olímpicos de Londres al llevarse la medalla de bronce el pasado primero de agosto en la competencia general masculina de gimnasia artística.
La gimnasia lo ha sido todo para esta familia. Su madre, María González, y su padrastro, Yin Álvarez, ambos ex gimnastas, se conocieron en Cuba en el equipo nacional. Por la gimnasia, Yin dejó Cuba y atravesó a nado limpio el Río Grande con su ropa en una bolsa de plástico, en busca de una mejor vida y del sueño de realizarse como atleta y abrir su propio gimnasio; por la gimnasia, María pudo salir de Cuba para darle una mejor vida a Danell, preocupada porque su pobre hijo no sobreviviría con asma en las precarias condiciones de la isla. Y por la gimnasia, todos los sueños, la historia, los esfuerzos, anhelos y sufrimientos de estos tres atletas han llegado al clímax glorioso que representa la medalla de bronce de Danell. Pareciera como si estuvieran contando la historia de las aventuras de héroes griegos, que salieron de los abismos del Tártaro para llegar a la gloria del cielo, en el Monte Olimpo. “Ha sido la forma de pagarles a mis padres por todos los sacrificios que hicieron y que hacen por mí”, dijo Danell. “Somos un equipo y cualquier medalla cuenta”, expresó Yin Álvarez del bronce de su hijo.
Read more here.


